Ford Nucleon, un reactor por carretera.

Ford Nucleon, un reactor por carretera.

mayo 4, 2018 0 Por Daniel Romaguera

Los coches son nuestra pasión, para llegar a los que conocemos hoy en día hemos tenido que pasar por numerosas pruebas e intentos fallidos en todas las marcas que componen el mercado. La primera opción que elegimos es curioso cuánto menos, más por la peculiaridad de su propulsión que por su atrevido diseño.

Ford Nucleon

Ford Nucleon

A día de hoy es algo descabellado, tener por nuestras carreteras un pequeño reactor nuclear sería un suicidio, para nosotros y para quienes compartan la misma carretera en 5 kilómetros a la redonda. Hubo una época donde en Ford estaban ansiosos por vender más y ser líderes en desarrollo, desde que empieza a andar el ser humano es una constante evolución de si mismo. Siempre ha querido ir más allá al tiempo en que mejora en todo, forma parte de nuestro ADN, aunque a veces nos lleve al borde de la locura.

Ford Nucleon

Ford Nucleon

Cierto es que cuando Ford decidió innovar en el campo de la energía nuclear eran otros tiempos, concretamente en 1958 se construyó la única versión de Nucleon, no llegó a hacerse en las dimensiones de un coche y mucho menos pasar a producción. En aquella época los coches americanos eran extremadamente largos, anchos y muy pesados. Llama la atención las aletas en los guardabarros traseros en forma de tiburón, una tendencia muy popular en aquellos años. La distancia entre ejes era muy corta debido al peso que tenía que soportar el coche en su parte trasera, podrían haberlo diseñado con la inclusión de un tercer eje para que el delantero no estuviese tan lejos del morro del coche, pero eso encarecería en exceso el precio final. Un precio que sería elevado por el hecho de ser propulsado con un motor nuclear.

Ford Nucleon

Ford Nucleon

Dentro de su grotesco diseño tenía un atractivo, y es que el llenado de su depósito con uranio podía ofrecer a su propietario más de 6.000 millas sin necesidad de repostar. Se pensaba poder repostar con uranio en las gasolineras, pero la falta de seguridad hizo que se quedase en un intento de Ford. El habitáculo estaba lo más alejado posible del reactor, con un par de pequeñas ventanas y un enorme parabrisas. En el morro contaba con entradas de aire para la refrigeración del interior. Afortunadamente todo quedó en un intento en la exploración de ese campo, con los problemas de seguridad en los que se toparon el coche quedó en el museo de Ford, donde se puede visitar.

 

@pelut66

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