MotoGP Valencia 2015. Un premio para no olvidar.

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Difícil. Difícil se me hace por donde empezar a contaros lo que he vivido estos días. He necesitado dejar al menos unos días para asimilar este último GP de la temporada.

Empezando que el jueves llegaban a casa dos grandes amigos que venían desde el Jarama, qué ganas tenía. Una pena que mis otros grandes amigos y compañeros de CAR and GAS no hayan podido venir este año. Pero bien, por circunstancias no pudo ser, así que, me rodeé otra vez de grandes para estar preparado a disfrutar de un fin de semana del mundial de MotoGP.

Ganas había, los amigos llegaban a mi casa, después de una buena charla tocaba acostarse porque a las 5:45 am sonaba el despertador. Con todo preparado salíamos hacia el circuito con la mochila llena de ilusión y convencimiento de estar en una carrera de este énfasis. He estado en muchos GP a día de hoy, pero sigo sonriendo a la entrada del circuito, así que, la ilusión de ir a un GP sigue intacta. Abrazos y salutaciones entre los compis del puesto, con un café con leche en la mano repasamos las tareas, distribuyéndo a cada comisario en una misión, la cual implica que todo salga bien si hay que entrar en pista.

Las motos salían y como de costumbre Moto3 abría el frío asfalto, la primera reacción de mis invitados fue alucinar con este mundillo y el ensordecedor sonido del motor mono cilíndrico. El viernes no tuvo más que poder disfrutar de los entre nos desde la barrera, nada paso en mi puesto, así que verlo desde el sitio seguro fue un buen empezar para seguir aprendiendo y conversando sobre el día.

Volvía a sonar el despertador, todos los días estábamos citados a las 7h de la mañana en el circuito. El sábado daba otra sensación, los pilotos iban más  rápido que el viernes y eso se notaba en el ambiente. Claro que al arriesgar más buscando los tiempos, es cuando se suceden las caídas. Ahí tuvimos la única caída del fin de semana, Andrea Dovizioso tocaba la grava y pudimos sacarle de ahí sin mayor problema. Se estrenaban mis amigos sacando una Ducati de fábrica, y yo más que feliz  de ver su reacción. Al término del día fuimos al paddock, vimos a bastantes pilotos, firmaron el peto y nos hicimos fotos. Todo quedaba enmarcado para el recuerdo, se estaba cumpliendo mi propósito.

Daniel Romaguera y Roberto Mehri

Daniel Romaguera y Roberto Mehri

Llegó el gran día, el día que muchos se habían encargado de calentar, tras lo que habíamos vívido estas últimas semanas, el ambiente en el circuito era tembloroso. La niebla golpeó primero, no veíamos a 15m de distancia. Tanta hubo que se retrasó el warm-up hasta que hubo la suficiente visibilidad. Desde mi sitio podía escuchar animar a los pilotos, los pilotos saludaban a los suyos, pero según se arrimaba la hora de MotoGP el circuito cambió. En mi versión para mal, los pitos a los otros pilotos, los rivales, apagaban los aplausos. Había mucha gente de Rossi repartida por toda la grada, era la más numerosa. Sería el fanatismo sumado a las declaraciones lo que ensució la fiesta de un circuito. Siempre he alardeado de esta afición, del respeto hacía los demás. Pero tanto ha sido el descalabro de lo sucedido que en vez de motociclismo esto parecía fútbol, por donde llevar una camiseta de tu contrincante es motivo de abucheo o insulto. En todo momento fue una falta de respeto hacia los demás, lejos de dar una lección al resto del mundo como era debido. Así sólo alimentamos a los cuatro que quieren joder nuestro mundo. Entre pilotos caldeando el ambiente y haciendo una carrera penosa, la afición vio un amaño de carrera, donde el 0 a 0 estaba arreglado antes de salir al campo a jugar. Fue lo peor del fin de semana, me sentía engañado.

Dejando a un lado esto, el domingo hubo un buen colapso en la salida, nos dedicamos a pasear por el paddock y las tiendas. Salimos fuera a buscar a la familia, pudimos enseñarles en paddock, incluso hacerse un selfie con Marc Márquez. Es una de las partes más emocionantes, cuando ves a toda la gente por un paddock a rebosar buscando su autógrafo. Esta vez fui a buscar a mi compañero en el programa de radio en el que colaboro. Fue a mi tocayo Dani Clos, y para mi sorpresa iba acompañado de su buen amigo Roberto Merhi. Fueron unos minutos de charla, pero me encantó poder verle en el circuito y charlar sobre #CurvayPeralte. 

Curva y Peralte. Daniel Clos y Daniel Romaguera. "Los Danieles".

Curva y Peralte. Daniel Clos y Daniel Romaguera. “Los Danieles”.

 Se hacia de noche y ya se podía salir bien del circuito, así que, era hora de despedirse de mis amigos que partían a casa. Un gran abrazo nos aguardaba, no sin prometer antes devolverles la visita. Ya en casa reflexionaba sobre este fin de semana, muchos adjetivos le pondría, una buena lista, creédme….

Me queda el próximo fin de semana, el CEV cierra la temporada de carreras en el trazado valenciano, así que este año llega a su fin. Un lujazo de año, ojalá se repita, ya voy trabajando para el próximo.

@pelut66

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Daniel Romaguera

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