El Garbí vuelve a no celebrarse.

Este año tampoco veremos correr los coches de rally por el pueblo de Serra, la mítica Subida al Garbí vuelve a ser cancelada a última hora.

Tenía pensado otro escrito, uno a favor, ya que este año si pensaba que se iba a disputar la 46° edición de la Subida al Garbí. Esta semana tras hablar con la Federación Valenciana de Automovilismo y me dijesen que contaban conmigo para el rol de comisario de ruta, tenía la ilusión de volver a la montaña tres años después. Después de todo el trabajo que conlleva la preparación del rally por todas las partes involucradas, estaba contento de poder sumar y disfrutar de un domingo en la cuneta.

Me las prometía muy feliz, faltaba el sí de quiénes vienen dando palos a este deporte. Concretamente a este rally, que no se celebra desde 2014. No será por las ganas de quiénes hacen posible su desarrollo, si nó por los mismos caraduras que gobiernan esta comunidad autónoma. Como es de costumbre en ellos, esperan a pocos días del rally para emitir un informe desfavorable. La Conselleria de Medio Ambiente es quien tiene la última palabra, y es quien decide que corre por las montañas valencianas. Deciden qué corre, porque se celebran otras pruebas con más complicaciones que el rally. Y eso les convierte en lo más cobarde que se pasea por una ciudad tan bella como la mía.

El ayuntamiento de Serra pedía un mismo trato para el rally que para la Vuelta a España. Una de las etapas de la caravana ciclista pasaba por el Garbí, todos felices, los vecinos, ayuntamiento y quiénes se acercaron a ver este paso de las mejores bicicletas del momento es positivo para todos. La caravana se compone de unos 900 vehículos motorizados, frente a los 60 que dan cuerpo a la Subida al Garbí. A su misma vez la proporción de aficionados en la cuneta es mucho mayor. Con lo que el deterioro de la montaña es mayor. Siempre hay un pequeño porcentaje de gente que no cuida el entorno que le rodea, pero no se puede pensar que seamos todos iguales.

Evidentemente el impacto económico no es el mismo en un evento que en otro, por mucho que haya más contaminación medioambiental y demás excusas, todo me parece ser que cuando hay más dinero de por medio las cosas salen antes, sin importar el “como”, el “cuánto” pesa más en la balanza de egoísmo. Solo me queda por pensar que el dilema vaya por dicha cuestión, y es que no entiendo como un día pueden pasar millones de coches y al otro no. Es algo muy canalla.

Si los rallies están ya de por si bastante perseguidos, no podemos ponerle en bandeja a quienes deciden a quién otorgan el permiso para celebrar un evento. También debo reconocer que esos pocos que no cuidan el entorno del rally hacen un flaco favor a quienes queremos que siga la cosa adelante.

De momento no nos queda otra que el pataleo, quejarse y seguir esperando a que un año dejen que se vuelva a disputar la Subida al Garbí. Me temo que hasta que no cambie la política que tenemos ahora mismo al mando, no hay mucho que hacer. No se puede hacer nada porque les gustan mucho las plantitas, pues en mi pueblo hay muchos barrancos por limpiar, llenos de zarzas que no dejan crecer esas bonitas plantas que tanto les gustan. Me queda la parte irónica, por no ser un maleducado que es lo que merecen. Que pronto cambie la situación, que es nefasta.

@pelut66

Daniel Romaguera

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